Lo que me huele raro es el presupuesto, no los controles. Si meten a los esports en la Ley del Deporte sin aumentar el pastel, ¿a quién le van a recortar, a las ligas de barrio o a los equipos femeniles que ya están olvidados? Suena muy gamer, pero detrás hay políticos que quieren tomarse la foto con los streamers. Esa parte sí me hace ruido.