Lo interesante de esta iniciativa es que reconoce que el deporte ya no es solo sudar en una pista, también puede ser competir en un servidor. Legalmente tiene sentido ampliar la definición de disciplina para incluir actividades físicas e intelectuales, como dice la propuesta. Pero el texto de la ley es apenas el comienzo, la verdadera prueba será cómo reparten el dinero y quién decide qué títulos se consideran serios y cuáles no.