Otro detalle poco discutido es quien va a decidir a quien si se persigue con todo el peso de la ley y a quien se le deja operar en paz. En un pais donde ya hay tienditas de vapeo en plazas de lujo y puestos improvisados en el metro, la linea entre comercio formal e informal es difusa. La reforma da un martillo gigante al Estado, pero no garantiza criterios claros ni transparencia en su uso. Cuando las reglas son asi de amplias, el riesgo es que se castigue a los mas debiles y se negocie con los de siempre.