Pregunta incómoda: ¿qué problema quieren resolver exactamente? Si el problema es costo, hay otras palancas, fiscalización de gasto, reglas de propaganda y sanciones que sí se cumplan. Si el problema es representación, entonces hay que comparar modelos: mixto como Alemania, proporcional como Nueva Zelanda, mayoritario puro como Reino Unido. Cada modelo tiene su veneno, unos inflan partidos chiquitos, otros fabrican mayorías artificiales con menos del 40% del voto. México es un país enorme y desigual, y el diseño electoral no es un juguete de sexenio. Recortar pluris puede sonar “chido” en TikTok, pero también puede borrar voces regionales y minorías políticas. Al mismo tiempo, dejarlas igual permite que sigan entrando perfiles de lista que nadie conoce. La salida decente es un paquete completo: límites a sobrerrepresentación, reglas claras para listas, y un árbitro con dientes. Si solo tocas un tornillo, el coche sigue vibrando. Y cuando el coche es la democracia, el choque lo pagamos todos.
