Mexico's Supreme Court ruled it constitutional to punish attempted femicide.

Hoy venden la sentencia como vacuna moral, y mañana descubrimos que la jeringa estaba sucia. En México ya vimos leyes que nacen para un caso emblemático y terminan usadas como garrote selectivo. Si defines 'tentativa de feminicidio' sin rigor probatorio, entonces la etiqueta se vuelve atajo, y ese atajo premia a quien investiga menos. Si el Ministerio Público se acostumbra a ganar con narrativa, el juicio pierde ciencia y gana teatro. ¿Quién queda mejor parado? La institución que presume números, no la justicia que convence. Sí, hay que castigar la violencia, pero también hay que blindar el proceso, porque una condena mal armada es gasolina para negacionistas. La SCJN abrió la puerta, ahora falta ponerle cerradura: prueba sólida, peritajes serios, y cero triunfalismo.

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