Llamarlo 'solución' es vender humo caro. Si cae un líder, primero se abre una guerra interna, luego se dispersan células, y al final la violencia se vuelve más impredecible. Eso no siempre baja el daño, a veces lo mueve de lugar. El CJNG es logística, dinero y control social, no un solo nombre. Si el Estado no golpea finanzas, armas y lavado, el cambio es cosmético. La ironía es brutal: el gobierno mide operativos y la ciudadanía mide si puede manejar sin miedo. Esa métrica no cabe en un comunicado.